En Medellín hay miles de personas que a diario “se la rebuscan” en la calles, realizando todo tipo de trabajos; vendedores ambulantes, tinteros, vendedores de minutos, lustrabotas y tantos otros oficios y trabajos que a diario son realizados en la calles como forma de conseguir algún dinero para poder subsistir en la ciudad, ciudad que a veces los mira con desprecio y hasta con rabia pero que a pesar de eso les da algo de dinero para comer y pagar un arriendo.
Las miles de personas que hacen parte de este grupo de “rebuscadores” tienen muchas dificultades, no solo por la manera como desarrollan sus trabajos, sino por las dificultades que a diario tiene que pasar para poder vivir en una ciudad que la mayoría de las veces les es ajena.
Las miles de personas que hacen parte de este grupo de “rebuscadores” tienen muchas dificultades, no solo por la manera como desarrollan sus trabajos, sino por las dificultades que a diario tiene que pasar para poder vivir en una ciudad que la mayoría de las veces les es ajena.
Un gran número de desplazados hace parte de los que a diario trabajan en las calles, sus conocimientos son difíciles de adaptar al mundo laboral citadino y por eso terminan rebuscándose de todas las maneras posibles entre ellas vender desde minutos de celular hasta verduras.
También hay un grupo grande de desempleados, personas que no consiguieron un empleo estable y que les tocó “rebuscarse” de esta manera.
Y por ultimo están los ancianos, personas de hasta 80 años que ofrecen dulces en los parque más que todo. No tuvieron una pensión y la situación económica de las familias es precaria, por eso les toca contribuir económicamente con los gastos de sus casas y la única manera de hacerlo es vendiendo algo porque ya en ninguna empresa los van a emplear.
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