¡Confites, cigarrillos: a la orden!

Soy de Nariño, un municipio del oriente lejano de éste departamento llamado Antioquia. Hace nueve años, por ciertas circunstancias de la vida llegue a Medellín, mi madre ya vivía acá, en el barrio Enciso. Estudie secretariado medico en uno de tantos institutos que hay, pero como en ese entonces era menor de edad, en ninguna empresa me dieron trabajo, por eso desde hace como ocho años vendo confites y cigarrillos en los parques de esta ciudad. No me pregunte la edad que con toda seguridad no se la voy a dar, calcule, tengo de 20 a 30.

Con esta canastica morada llena de chiclets, gomitas, mentas, confites de anis y cigarrillos salgo todos los días en compañía de mi mamá que también vende confites. Me va bien en éste trabajo, no me quejo, recorro todo el centro de Medellín, si, en éste momento estamos en el Parque Berrio porque está lloviendo, pero cuando me aburra me voy para otra parte, a donde llegue me va bien y no me pregunte cuanto me gano que yo no soy boba. Solo los bobos dicen cuanto se ganan y si el presidente de Epm dice que se gana 70 millones al mes es porque es un bobo. Uno nunca debe decir cuánto se gana, confórmese con saber que me va bien y que si de una empresa por acá en el centro me dijeran que me iban a pagar un mínimo porque fuera secretaria yo no aceptaría, ¿que por qué? Es que el trabajo de secretaria vale mucha plata, más del mínimo!.

Pero fuera de vender confites y cigarrillos también estudio belleza en la academia Mariela, la idea es terminar de estudiar y poder trabajar en eso, a mí me gusta.

Mientras hablo con usted, estoy dejando de vender y más ahora que está lloviendo y que hay tanta gente aquí debajo del Metro. Por eso le cuento todo rápido, no crea que estoy asustada, aunque puede ser, no lo conozco a usted.

Pero sabe que, mejor me voy, ya le colaboré, ah y me llamo Yesenia.

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